Todas las sensaciones e impulsos biológicos pueden reducirse a las funciones fundamentales de expansión (elongación, dilatación) y contracción (constricción, inhibición, retracción).

¿Cuál es la relación entre esas dos funciones fundamentales, el sistema nervioso autónomo y la polaridad placer/bienestar – angustia/dolor?

El sistema parasimpático: opera dondequiera que haya expansión, elongación, turgencia y placer.

El simpático: se encuentra funcionando dondequiera que el organismo se contrae, retira sangre de la periferia, donde hay palidez, angustia o dolor.

Dando un paso más, vemos que el parasimpático representa la dirección de la expansión (fuera del “yo” y hacia el mundo, placer y alegría), mientras que el simpático representa la dirección de la contracción (centrado en el “yo”, fuera del mundo, pena y dolor).

El proceso vital se desarrolla en una constante alternancia de expansión y contracción.

Un estudio más detenido demuestra, por una parte, la identidad de la función parasimpática y la función sexual, energía vital; por otra, la de la función simpática y la función de displacer, estrés o angustia.

Vemos que, durante el bienestar, el placer, los vasos sanguíneos se dilatan en la periferia, la piel se enrojece, el placer se siente desde ligeras sensaciones agradables, hasta el éxtasis sexual. En cambio, en el estado de miedo, estrés, angustia la palidez, la contracción de los vasos sanguíneos, corren paralelamente con el displacer.

En el placer el corazón se expande (dilatación parasimpática), el pulso es pleno y tranquilo. En la angustia, el miedo, el corazón se contrae y late rápida y fuertemente. En el primer caso, la sangre se distribuye principalmente por los vasos periféricos y el corazón impulsa la sangre por anchos vasos sanguíneos, su trabajo es fácil. En el segundo, tiene que impulsar la sangre a través de vasos sanguíneos contraídos, su trabajo es difícil y los vasos contraídos contienen la sangre en la dirección del corazón.

Esto hace enseguida evidente porque la angustia va acompañada de la sensación de opresión y por qué la opresión cardíaca produce angustia. A nivel psíquico, se experimenta la expansión biológica como placer y la contracción como displacer. A un nivel fisiológico más profundo, la expansión y la contracción corresponden a la función del parasimpático y el simpático respectivamente.

Obtenemos así un cuadro convincente de un funcionamiento unitario en el ser humano entre psique y cuerpo.

Extraído del libro: La Función del orgasmo (Wilheim Reich, médico, psicoanalista e investigador que desarrolló lo que hoy conocemos como Bioenergética)